Muerte de recién nacido en EE.UU. podría deberse a consumo de leche sin pasteurizar durante embarazo

Publicado: 5 feb 2026, 12:29 GMT-5|Actualizado: hace 1 hora
Envíe Este Enlace Por Correo Electrónico
Compartir en Pinterest
Compartir en LinkedIn

AP - Un recién nacido murió en Estados Unidos a causa de una infección por listeria probablemente vinculada a que la madre del niño bebió leche bronca (sin pasteurizar) durante el embarazo, según informaron las autoridades de salud.

Luego de que se reportó la muerte del pequeño, las autoridades de Nuevo México advirtieron esta semana a la población que evite consumir productos lácteos no pasteurizados. El interés y las ventas de leche cruda han estado aumentando en los últimos años, impulsados por las redes sociales y el creciente apoyo del movimiento Make America Healthy Again (Hacer a Estados Unidos Saludable de Nuevo) del secretario de Salud estadounidense Robert F. Kennedy Jr.

Las autoridades estatales proporcionaron pocos detalles sobre el recién nacido, debido a cuestiones de privacidad. Aunque los investigadores dijeron que no pudieron determinar la causa exacta de la muerte del bebé, “la fuente más probable de infección fue la leche no pasteurizada”. Esa conclusión se basó en la información recopilada durante la investigación, incluyendo el momento de la infección y los informes de que la madre bebió leche cruda durante el embarazo, expresó un funcionario.

La leche cruda puede contener varios gérmenes causantes de enfermedades, como la listeria. Este es un tipo de bacteria que puede causar aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro o infecciones letales en recién nacidos, incluso si la madre sólo presenta síntomas leves.

La pasteurización —el proceso de calentar la leche a una temperatura lo suficientemente alta como para matar gérmenes— puede prevenir infecciones por listeria, así como otros tipos de bacterias y virus. La leche bronca puede contener gérmenes que causan infecciones por influenza aviar, brúcela, tuberculosis, salmonela, campylobacter, cryptosporidium y E. coli. Muchas de esas infecciones son particularmente peligrosas para los niños pequeños, las personas mayores de 65 años y aquellos con sistemas inmunológicos debilitados.