Trump no se inmuta ante críticas por tiroteo en Minneapolis y culpa del “caos” a los demócratas

Publicado: 26 ene 2026, 10:34 GMT-5|Actualizado: hace 1 hora
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WASHINGTON (AP) — La muerte a tiros de un manifestante en Minneapolis a manos de un agente federal de inmigración desató un intenso debate nacional y llevó a algunos republicanos a cuestionar las estricta batida migratoria del presidente Donald Trump, quien, sin embargo, continuó culpando a los funcionarios demócratas.

Después de permanecer relativamente en silencio, el presidente aseguró el domingo en dos extensas publicaciones en redes sociales que los demócratas habían alentado a la población a obstruir a las fuerzas del orden. También hizo un llamado a los funcionarios de Minnesota a trabajar con los agentes de inmigración y “entregar” a las personas que estaban sin autorización legal en Estados Unidos.

“Trágicamente, dos ciudadanos estadounidenses han perdido la vida como resultado de este caos provocado por los demócratas”, escribió Trump en su red social Truth Social.

La negativa de Trump a dejar de lado su promesa de llevar a cabo el programa de deportación más grande de la historia del país y el despliegue de agentes de inmigración hacia ciudades con gobiernos demócratas se produjo mientras más republicanos comenzaban a exigir una investigación más a fondo y a expresar su inquietud con algunas de las tácticas del gobierno.

En una entrevista el domingo con The Wall Street Journal, Trump también señaló que su gobierno estaba “revisando todo”, pero se negó a decir si el agente que le disparó a Alex Pretti, de 37 años, actuó de manera apropiada.

“Estamos analizando, estamos revisando todo y llegaremos a una determinación”, subrayó Trump.

La Casa Blanca no respondió a preguntas sobre si Trump vio los videos del tiroteo en Minnesota, los cuales parecían contradecir el relato de los miembros de su gobierno, o si tenía planeado hablar con el gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, quien hizo un llamado al presidente para ayudar a traer calma a la ciudad.

En cambio, Trump declaró la noche del domingo que pediría al Congreso que apruebe una iniciativa para que se prohíban las llamadas ciudades santuario. Su gobierno ha buscado aplicar la etiqueta a comunidades basándose en su cooperación con las autoridades federales de inmigración, entre otros factores.

Su impulso para la intervención de los legisladores se produce incluso mientras la indignación por la muerte de Pretti plantea la posibilidad de un cierre parcial del gobierno en una semana debido al estancamiento en torno a la financiación adicional para la batida de inmigración.

La reacción inicial de Trump a la muerte de Pretti se produjo horas después del incidente del sábado. En una publicación en Truth Social cuestionó por qué Pretti estaba armado y acusó a Walz y al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, de incitar a la “insurrección, con su retórica pomposa, peligrosa y arrogante”.

Pero a lo largo de todo el fin de semana, Trump, quien rara vez deja de comentar un momento importante, no hizo apariciones públicas ni expresó consternación por la muerte de Pretti.

En cambio, hizo publicaciones en redes sociales para quejarse de Canadá y de los esfuerzos para impedir que construya un enorme salón de fiestas en la Casa Blanca, calificando una demanda al respecto como “devastadora para la Casa Blanca, nuestro país y todos los involucrados”.

También publicó mensajes para elogiar a las tropas de Reino Unido después de que sus comentarios a principios de semana fueron interpretados ampliamente como un grave insulto a las fuerzas armadas británicas. También elogió a los invitados que aparecieron en Fox News Channel.

Cuando finalmente intervino el domingo por la noche a medida que las críticas se intensificaban, Trump no se retractó.

Pidió a Walz y al también demócrata Frey que entregaran para deportación a cualquier persona detenida en prisiones locales y estatales que estuviera sin autorización legal en el país, así como a cualquiera que tuviera una orden de arresto o antecedentes penales.

En sus comentarios al The Wall Street Journal, Trump criticó a Pretti por portar un arma.

“No me gusta ningún tiroteo. No me gustan”, declaró Trump. “Pero no me gusta cuando alguien va a una protesta y lleva un arma muy poderosa, completamente cargada, con dos cargadores. Eso tampoco se ve bien”.

Aseguró que los agentes de inmigración saldrán de Minneapolis “en algún momento”, pero no dijo cuándo.

En tanto, miembros de su gobierno no tardaron en decir que el incidente, el segundo asesinato de un ciudadano estadounidense en Minneapolis a manos de agentes de inmigración en cuestión de dos semanas, fue un caso de un hombre armado incitando a la violencia.

El subjefe de despacho de la Casa Blanca, Stephen Miller, señaló en redes sociales, sin ofrecer ninguna evidencia, que Pretti era “un asesino” que “intentó asesinar a agentes federales”.

El vicepresidente JD Vance compartió la publicación de Miller. Emitió otras culpando a los funcionarios locales y describiendo lo que estaba sucediendo en Minneapolis como un “caos diseñado” que fue “la consecuencia directa de agitadores de extrema izquierda, trabajando con las autoridades locales”.